Conversamos con la ministra de infraestructura, servicios públicos y hábitat de la provincia de Santa Fe, Silvina Frana. Sus orígenes militantes, el vínculo con su padre, las diferentes miradas sobre la política y los desafíos de su administración fueron algunas de las temáticas tratadas.

Nacida en la ciudad de Santa Fe, Silvina Frana cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nuestra Señora Del Huerto y, luego, estudió ciencias económicas en la Universidad Nacional del Litoral. Allí, se recibió de Contadora Pública Nacional al mismo tiempo que conoció a otro estudiante y militante político: el actual gobernador Omar Perotti.

Entre el apostolado social y la herencia familiar

Con una larga trayectoria política, su vocación por lo social se remonta a su juventud; momento en el que integró APRIN (Asociación de Protección de la Infancia), organización sin fines de lucro que trabaja en pos de la contención de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo.

Reeditando ese momento de su vida, Silvina recuerda que «cuando era joven, no había democracia. Entonces, expresaba mi vocación de servicio desde distintos lugares y ese tipo de trabajo se realizaba como un apostolado. Fuimos un grupo de personas que nos enamoramos de un proyecto que hoy tiene mucha actualidad, porque conseguía la contención de niños y niñas en situación de abandono. La idea era que crecieran fuera de una institución, en una familia. Desde la organización, conseguíamos los medios económicos y personas que quisieran albergarlos; mientras que nosotros los acompañábamos con una asistencia permanente en todo lo que se requiriera», asegura.

«En ese tiempo conocí a Oscar, mi esposo, con quien compartimos esa actividad; y hoy seguimos compartiendo sueños, la familia, los hijos, los nietos… la vida misma», recuerda Silvina.

Su padre, Adio Enrique Frana, fue un referente de la vida deportiva y social de Santa Fe durante la década del sesenta, especialmente en Unión y la Liga Santafesina de Fútbol. Consultada acerca de la injerencia que pudo haber tenido en relación con sus intereses por lo social y lo comunitario, Silvina afirma que «nunca lo pensé desde ese lugar, pero seguramente influyó. En casa de mamá se unen actitudes, comportamientos, ejemplos; y posiblemente haya sido por allí. Recuerdo a papá siempre vinculado a instituciones de servicio; en su caso, al fútbol. Y en algún momento lo hizo de forma profesional en Unión. Hasta el último tiempo de su vida lo tuvo presente. Puede ser que tener un compromiso social más arraigado haya venido por ahí», comenta.

Pasión por la gestión

Desde 1984 y hasta diciembre de 2003, trabajó en el Tribunal de Cuentas de la provincia. Luego, fue designada subsecretaria de logística del Ministerio Coordinador de la provincia, donde —entre otras cosas— integró la IDEF (Infraestructura de Datos Espaciales de la Provincia) durante la gestión del gobernador Jorge Obeid. En 2007 fue elegida diputada provincial. En el 2011 se postuló como candidata a senadora por el departamento La Capital, perdió las elecciones y volvió a su trabajo. En 2013 fue electa concejala por la ciudad de Santa Fe y, en 2015, diputada nacional. En 2019, los votantes la escogieron para un nuevo mandato como legisladora provincial, pero renunció para sumarse al gabinete de Omar Perotti.

 

TS —En tu trayectoria política, ocupaste cargos de gestión y legislativos. ¿Qué diferencias ves entre ambas instancias de trabajo? ¿En cuál te sentís más cómoda?

SF —Son vivencias completamente diferentes. Me tocó ocupar cargos legislativos siendo oposición, tanto cuando fui concejala como siendo diputada provincial y nacional. En esas circunstancias, uno pone su mirada en la discusión de ideas a partir de sus convicciones, y eso tiene su apasionamiento.  Pero la gestión es lo que te permite plasmar la vocación de servicio. Sentís que, a través de decisiones que toma el gobernador y vos acompañás —o en aquellas que vos misma tomás—, hay realidades que se modifican; y eso es muy emocionante.

En el 2019, acompañando a María Eugenia Bielsa como candidata a gobernadora, encabecé una lista de diputados y quedé segunda después de la interna. Asumí como diputada pero, en acuerdo con Maria Eugenia, luego acepté la invitación de Omar a formar parte de la gestión, a riesgo de lo que pasara. Esto lo digo porque, en Santa Fe, la legislación no permite tomar licencias: si renunciás al cargo no podés volver. No obstante, me parecía que era un desafío y podía aportar mi experiencia, en un momento muy particular donde el justicialismo volvía al gobierno de la provincia; sabiendo que podés sostenerte los cuatro años o, en algún momento, el equipo puede cambiar y hay que aceptarlo. Todos estamos expuestos a esta situación.

Grandes responsabilidades

Desde diciembre de 2019, Frana dirige el Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat. Se trata de la primera vez en la historia de la provincia que una mujer está a cargo de una cartera de esa jerarquía. Dicha función supone un trabajo de administración y coordinación sumamente complejo, dada la importancia de cada una de las tres áreas. Implica avanzar en el mejoramiento del entorno, garantizar el acceso y correcto funcionamiento de los servicios y estar presente en la planificación, diseño y ejecución de la obra pública.

 

TS —Desde una perspectiva de género, ¿cómo vivís el hecho de ser la primera mujer en llevar adelante un ministerio de esta relevancia?

SF —En lo personal, y seguramente por mi forma de ser, nunca me sentí discriminada. Si bien pertenezco a una generación que tuvo que luchar por un cambio cultural, tuve una vida «feminista» en muchos aspectos. Por ejemplo, tanto mi madre como yo trabajamos desde chicas, y eso tiene que ver con la independencia —en este caso, económica—. Es desde ese lugar que buscamos nuestro propio protagonismo, el valor del espacio de mujer, la autoestima que pone límites a cualquier tipo de violencia.

De todas maneras, si hago una mirada hacia atrás, creo que desde el 2007 —momento en que ocupé mi primer cargo legislativo cumpliendo con la Ley de Cupo— hasta hoy, hubo una gran evolución. Actualmente, tenemos Ley de Paridad y hay otra convocatoria a las mujeres. Omar Perotti invitó a mujeres para formar su gabinete y hoy tenemos las ministras de ambiente, gobierno, educación, salud, género, mi caso. Estamos viviendo otro momento. Está claro que el mundo de la obra pública es protagonizado por hombres, pero estando en este lugar descubrí mujeres valiosísimas y con mucha visibilidad. Pero siempre digo que es un vínculo de ida y vuelta: soy respetuosa y percibo respeto. Y desde ese sentido vamos construyendo en conjunto para no sentirse ni más ni menos en una mesa de discusión. En un momento histórico donde las mujeres tenemos protagonismo, son un conjunto de factores los que ayudan a no percibir diferencias.

 

TS —A poco más de dos años de haber asumido, y con las complicaciones sanitarias y económicas que atraviesa el país, ¿qué balance realizás de tu trabajo al frente del ministerio? ¿Qué logros destacás y qué desafíos quedan?

SF —Cuando tenés vocación de servicio, siempre querés más y te parece que todo es poco. Pero debo reconocer que hubo una decisión de Omar Perotti, en sintonía con el gobierno nacional, para otorgarle un protagonismo importante a la obra pública. Primero, porque es un factor de crecimiento económico, de respuesta a necesidades; y, segundo, porque también es una actividad de mucha demanda de mano de obra. Brindamos respuestas históricas a solicitudes de proyectos de infraestructura, rutas, cloacas, agua. Hoy por hoy, todo lo que tiene que ver con viviendas está bastante más aceitado, que en un momento de la pandemia se complicó bastante. Pero todavía hay mucho por hacer: sabemos que ya estamos a más de la mitad de la gestión y este va a ser un año de mucho trabajo. Cuando planteás obras públicas, proponés infraestructura para el crecimiento. A pesar de todas las dificultades, hubo logros; de los cuales, por supuesto, una está contenta.

 

TS —Y en lo referido a los objetivos de la gestión, ¿cómo se posiciona el ministerio?

SF —Me gustan los objetivos que se plantearon. Lo más importante es contrarrestar las asimetrías. El gobernador siempre lo dice: de San Justo al norte, vive solamente el 20% del total de la población; y eso no es casualidad. Tiene que ver con que falta mucho para que exista igualdad en las condiciones de vida en comparación con otras regiones. Hoy puede comprobarse una gran inversión en el norte —por ejemplo— en rutas transversales, ya que no solo es necesario comunicar de norte a sur, sino también de oeste a este; integrando zonas postergadas a fin de potenciar esquemas productivos, vincular ciudades, brindar acceder a la salud, entre otras cosas. Teníamos grandes hospitales como el de Reconquista, pero ahora se esta invirtiendo en Vera, en Ocampo, en la Costa —Helvecia, San Javier—.

Con esta mirada, recupera valor el turismo; esta «industria sin humo» que genera desarrollo y fuentes de trabajo, donde Santa Fe tiene un enorme potencial. Entonces, entre otras cosas, el visitante quiere llegar por una ruta segura, contar con los servicios y saber cuán cerca hay un centro de salud que lo pueda atender con determinado nivel. Eso a una lo enamora, porque desde la política queremos cambiar realidades y esas cosas de verdad las transforman.

Tuvimos un gran desafío con la pandemia y, lejos de amedentrarnos, desde la Secretaría de Obras Públicas se tomó ese momento como una oportunidad para repensar la arquitectura, comenzando por las escuelas. Hoy, la provincia de Santa Fe es la primera del país —y creemos de Latinoamérica— que planteó un modelo de instituciones educativas post pandemia que se está desarrollando en distintas localidades. Son logros que hay que destacar porque, a pesar que fue un momento doloroso y difícil, este gobierno lo tomó como una oportunidad para plasmar politicas desde nuevas realidades.

 

Texto: Juan Almará

Fotos: Ignacio Platini

Dirección de arte: María Virginia Platini para Estudio Fotográfico «Mario Platini»

Estilismo: Pilar Fernández

Nombre de sección: Gestiones Públicas

Edición: N° 88