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Comanda un estudio fundado a principios del siglo XX, cuyo legado llegó a cuatro generaciones de escribanos y abogados.

Escribió los libros Amar al enemigo (prologado por Felix Luna), Si Frondizi Viviera, Ataque a la República, El Terrorismo como crimen de lesa humanidad – en colaboración con los juristas Emilio Cárdenas y Carlos Manfroni- y tiene en espera uno más.

También es integrante de una de las empresas más prestigiosas del rubro inmobiliario, que en su trayectoria construyó 85 edificios en las ciudades de Santa Fe, Rosario, Córdoba y Paraná.

Se define fundamentalmente como escritor y sostiene que “hay que escribir con placer”.

 

– ¿Quién es el Dr. Javier Vigo?07

 

– Fundamentalmente, un idealista que desde hace mucho tiempo, en diferentes facetas de mi personalidad, vengo luchando por lo que entiendo que son ideales necesarios para una sociedad más justa y pacificada. Tengo 44 años de abogado, a esta altura de mi carrera, a través de esta  ardua y apasionante profesión, me dedico, casi con exclusividad, a remar contra corriente, procurando que, declarando de lesa humanidad los crímenes de la guerrilla, la justicia rescate el sagrado valor de todas las vidas. En las causas “Larrabure” y “Viola” que tengo el honor de defender, procuro dar voz a los que no tienen voz: las víctimas de la guerrilla.

 

– ¿En algún momento entró en crisis esa lucha?

 

– Felizmente, no he claudicado nunca, he aprendido a ser paciente, hay que esperar los momentos oportunos para librar determinadas batallas, por supuesto que a lo largo de mi vida he cometido varios errores, como todos los seres humanos, pero si de algo puedo estar tranquilo, es de nunca haber puesto los intereses económicos por encima de mis ideales.

 

– Usted escribió un libro que contiene una hipótesis histórica, se llama “Si Frondizi viviera”, ¿lo puede resumir?

 

– Lo escribí después de escribir otro que se llama “Amar al enemigo” en el cual proponía un diálogo de reconciliación entre los protagonistas de la guerra revolucionaria que, conforme lo estableció la Cámara Federal en el juicio a los comandantes, vivió el país en la década del 70: Jorge Rafael Videla y Mario Firmenich. Ambos aceptaron ante mí participar. Lamentablemente no se llevó adelante porque ni la iglesia ni el poder lo convocaron en aquel momento. Respecto de “Si Frondizi viviera”, yo admiro su experiencia, porque en 1958 advierte que  Latinoamérica va a una situación violenta, y trata de evitarla a través  del desarrollo e integrando a los distintos sectores de la sociedad.. Él veía que Argentina vivía anquilosada en esquemas mentales perimidos y soslayaba las tendencias mundiales. Lo que propuso Frondizi es una revolución mental, cortar de raíz el nudo estructural de subdesarrollo y sustituir un país centralmente agroexportador por uno industrial. Habiendo escrito el libro “Petróleo y política”, en el cual proponía que la extracción de petróleo la  hiciera exclusivamente YPF, cuando llega al poder se da cuenta de que no tiene recursos, que la clave del desarrollo de los pueblos es la acumulación de capital, y el que había en el país no alcanzaba. Entonces convoca a la inversión extranjera para que venga a ayudar, no con fines asistenciales sino para cambiar la estructura económica del país. Lo admiro además porque Frondizi fue un hombre de paz, que luchó por la reconciliación de los argentinos. Cuando Felix Luna, en el libro “Diálogo03s con Frondizi” le preguntó cuál fue el mayor logro de su gobierno, él contestó: “mis intentos por reconciliar la Patria”. El había estado detenido, y en los últimos años de su vida se reunió con la gente que lo había destituido. Dio ese ejemplo, y creo que ahora el desafío es el mismo. Nosotros hemos estado anquilosados en esquemas mentales perimidos, tenemos que ver las tendencias mundiales, advertir la importancia que la ciencia y la teconología tienen como palancas del desarrollo,  y, fundamentalmente, atenuar el odio.

 

– ¿Cuáles fueron los objetivos cumplidos por Frondizi?

 

– Él logró mucho, tenía una obsesión por el tiempo, era consciente de que tenía una sola oportunidad y no se iba a repetir, por eso aplicó un ritmo vertiginoso a su gestión, si se miran los logros del autoabastecimiento petrolero, la industria pesada, fue mucho. Se anticipó a su tiempo y no lo entendieron, cometiendo los militares el gravísimo error de destituirlo. Si Argentina hubiera continuado con ese proceso de desarrollo, otra hubiese sido nuestra historia. Brasil continuó su estrategia de desarrollo, ahora está pasando por un mal momento, pero hay que preguntarse en qué posición estuvo durante todos estos años. Los argentinos tenemos una tendencia en la cual todo es blanco o negro, no podemos rescatar lo bueno que pueda tener cada experiencia histórica.

 

– ¿Cuál es la necesidad que mueve a una persona a escribir o de poner en palabras alguna manifestación?

Tuve la gran alegría de tener una profunda amistad con Felix Luna, que prologó mi libro “Amar al Enemigo”, y recuerdo que en una ocasión le pregunté cómo surgieron las ideas de sus libros, confesándome que las ideas vienen de repente, no es que uno las está buscando. Poco después viví esa fascinante experiencia. Había escrito para el diario El Litoral, un artículo titulado “El mea culpa de Firmenich”, donde revelaba sorprendentes declaraciones que en l991 efectuara Firmenich al periodista Jesús Quintero (“El Perro Verde”), que fueron publicadas por Página 12. Entonces Firmenich coincidió con Videla en el que el país había vivido una guerra, afirmó que ambos eran chivos expiatorios, y reveló que la inmensa mayoría de los desaparecidos habían sido combatientes, cuestionando a las Madres de Plaza de Mayo por ocultar esa militancia. Datos claves de la historia, negados por la memoria, que hicieron que mi artículo tuviera importante repercusión, incluso alguna revista militar lo reprodujo cercenando, para mi disgusto,  una parte fundamental, donde yo decía que los desaparecidos que fueron combatientes debieron merecer un juicio justo y es hora de que sus cuerpos descansen en paz. Estando compartiendo una comida con civiles y militares, donde se comentaba mi artículo, de repente una idea vino a mi mente, desafiándome a escribir un libro que propusiera un diálogo d05e reconciliación entre Videla y Firmenich, para extirpar mediante un juicio histórico crítico riguroso la lógica de violencia que ensangrentó a nuestra patria. Desde ese momento no pude parar, fui proponiendo mi idea, entre otros,  a Ricardo Gil Laavedra, a Félix Luna, a Héctor Sandler, y a Alberto Molinas, que habiendo perdido cinco hijos, que militaban en Montoneros, me conmovió enfatizando que acá teníamos que sentarnos todos a hacer un mea culpa, y reconociendo que no cabe distinguir entre una violencia injusta y otra redentora. A través de Monseñor Estanislao Karlic, se abrieron las puertas para llegar a Firmenich, quien, cuestionando la actitud enfermiza de la sociedad de negarse a asumir la totalidad del pasado,  me dijo una frase que nunca olvidé: . “la verdad es como un corcho en el agua, se la puede tenerla sumergida a  base de presión, de fuerza, pero en cuanto se alivia esa fuerza el corcho tiende a flotar. La verdad emerge; en términos históricos emerge y en términos divinos ni que hablar.” Y agregó: “es una verdad que emerge si o sí, en el largo plazo, y las cosas se desgranan y los historiadores futuros terminan poniendo las cosas en su lugar, y si no lo hicieran , más tarde o más temprano, llega el juicio final y las cosas se pondrán en su lugar.”.

Videla también lo aceptó. ¿Cómo logré la aceptación?. A través de la fe, citándoles la respuesta que Jean Guitton diera a Mitterand cuando le preguntara qué es el juicio final. El juicio final- contestó el filósofo católico- es cesar de justificarse, dejar caer las máscaras. Uds- les dije, saben que ese día llegará, les propongo prepararse para entonces cumpliendo el más dificil de los mandamientos cristianos: Amar al enemigo. No se trata de un angelismo, no se trata de transformar a un enemigo en amigo, sino en un adversario, con el que se pueda dialogar. Hoy la posibilidad de reconciliación retrocedió un montón. La Argentina se dividió enormemente, y perdimos una vía que hubiera podido contribuir a esclarecer el destino de muchos desaparecidos.

 

– ¿De qué otra forma se nutre intelectualmente?

 

– Si yo tuviera que decir cuál es mi principal vocación diría que es escritor, a mi me gustó mucho la literatura, me encanta escribir, leo de todo, he tenido que leer mucho de historia por la profesión y últimamente estaba leyendo la historia de San Martín por Bartolomé Mitre que me parece apasionante.

 

– ¿Se acuerda de su primer libro leído?

 

– A lo lejos recuerdo “El Tambor de hojalata” de Gunter Grass, que narra la historia de un niño que en rechazo del mundo adulto decide dejar de crecer,Rayuela de Julio Cortazar, Canto General de Neruda.

 

– ¿Releyó esos clásicos?06

 

– No los he vuelto a leer, me gustaban mucho los aforismos de Antonio Porchia, contenidos en su libro “Voces”, también estoy releyendo “El Quijote”.

 

– ¿Qué otras manifestaciones del arte le llaman la atención?

 

– Estamos cerca de la pintura, mi mujer pinta, por lo cual en mi casa se viven distintas manifestaciones del arte.  Me gusta la pintura figurativa, y algunos abstractos. Disfruto la música, que escucho en todos lados, salvo cuando estoy trabajando. Cada vez me aburre más la televisión, la veo porque me gusta la política, pero  siento un cansancio interior de todo lo que difunde.

 

– A quién está empezando a escribir ¿qué le diría?

 

  • Que escriba por el placer de escribir, no pensando que va a ganar el Nobel o el Cervantes, o el Planeta, o lo que fuere, sino que lo haga por esa alegría que produce el arte de escribir. Cuando uno mira lo que escribió, puede ser bueno o malo, pero en eso está la esencia de uno mismo, lo que uno pensaba, lo que era. Hay que escribir por eso, si lo demás viene, que venga.

-¿Cómo vincula la escritura con su vida empresarial?

 

-A través de la creatividad. Una de las notas esenciales que caracterizan a Pilay S.A es el pensamiento creativo. Animarse a desafiar los patrones establecidos, saber que siempre hay mas de una manera correcta de hacer las cosas . Cuando el país pensaba a siete días, Pilay propuso pensar a veinte años. Algunos pensaron que estábamos locos, las obras y los resultados están a la vista.

Siempre he tratado de inculcar dentro de la empresa la necesidad de pensar creativamente, redacté las bases jurídicas del Sistema Pilay, su transformación en fideicomiso financiero, y muchas de las piezas de comunicación con nuestros clientes.

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-¿Qué significa Pilay en su recorrido histórico?

 

-La oportunidad de haber podido colaborar, como empresario, y como egresado de un colegio jesuita,  a la construcción de un mundo más justo y solidario, convocando a distintos sectores de la sociedad a ahorrar en ladrillos, contribuyendo a la par al crecimiento de la economía real y a dar mano de obra. La responsabilidad social empresaria implica no sólo realizar obras benéficas, sino fundamentalmente transmitir valores en un mundo infectado de relativismo. En Pilay premiamos con puntajes valores esenciales en los que creemos: el matrimonio, el nacimiento y adopción de hijos, la amistad, y el estudio. El 50 % de los departamentos que construimos se adjudican por puntos contribuyendo a la consolidación de esos valores.

Fotos: Pablo Aguirre.